Advanced Initiatives

Blog · 6 de octubre de 2026 · 4 min de lectura

Cómo las voces de IA ayudaron a unos estafadores a sacar 95 millones de euros del mayor banco de Italia

Cómo una voz clonada y un falso mensaje de WhatsApp del director ejecutivo permitieron un golpe transnacional de más de 100 millones de dólares contra uno de los mayores bancos de Italia. Un repaso a la estafa de tres días que hizo correr el dinero de Milán a China, Portugal y hasta el bitcoin, y por qué casi la mitad sigue sin aparecer.

El 23 de febrero de 2026, Paolo Molesini, presidente de Fideuram – Intesa Sanpaolo Private Banking, división del mayor banco de Italia, Intesa Sanpaolo, recibió un mensaje de WhatsApp desde un número de teléfono desconocido. El remitente aseguraba ser el director ejecutivo de Intesa, Carlo Messina, y pedía usar a Fideuram como intermediario para comprar un banco extranjero.

Sin que Molesini lo supiera, ese mensaje fue el primer eslabón de una cadena de hechos que terminó con un fraude de 95 millones de euros contra Fideuram, según informó en primer lugar el diario italiano Corriere della Sera el viernes 25 de septiembre, seguido por Il Fatto Quotidiano, y confirmó ese mismo día Reuters.

Los estafadores le dijeron a Molesini que la compra no podía hacerla directamente Intesa, porque una filtración podría llevar a la Consob, el regulador de los mercados de Italia, a detenerla, según informó Il Fatto, que cita el decreto de embargo del tribunal. Molesini aceptó mantener la operación en secreto porque un acuerdo anterior entre Intesa y la aseguradora Generali se había frustrado tras una filtración, así que la petición no le pareció sospechosa.

Más tarde ese mismo día, Molesini habría recibido una llamada telefónica de un hombre que se presentó como un abogado de alto nivel de uno de los principales bufetes del mundo. Il Fatto aseguró que la voz de Messina fue clonada para el montaje. Sin embargo, los documentos judiciales citados por ANSA y Open, así como las fuentes de Reuters, indican que Molesini recibió un mensaje de texto supuestamente de Messina y una llamada en la que se usó un clon con IA de la voz de un abogado, identificado por los medios italianos como Paolo Nastasi, socio director en Italia del bufete A&O Shearman. Nastasi no tuvo ninguna participación en el fraude.

Según Il Fatto, los estafadores también enviaron a Molesini once documentos falsificados con el membrete de Shearman, entre ellos órdenes de transferencia supuestamente firmadas por un abogado de Shearman con sede en Madrid. También se pidió a Molesini que firmara un acuerdo de confidencialidad, junto con un poder notarial que aparentemente llevaba la firma de Messina, informó ANSA. Después, el falso abogado le envió los datos bancarios para las transferencias y le dio el número del responsable de tesorería y pagos de Fideuram.

Ese mismo día, un estafador que se hacía pasar por el director ejecutivo de Fideuram avisó al responsable de tesorería y pagos de la entidad de que recibiría una llamada de Molesini sobre transferencias bancarias urgentes y confidenciales, según ANSA e Il Fatto.

Cuando Molesini lo llamó, tanto él como el responsable de tesorería y pagos creyeron haber hablado con su respectivo superior autorizando las transferencias, y ninguno llamó a los altos cargos de sus bancos para verificar la información. En total, los estafadores lograron sacar de la tesorería de Fideuram unos 95 millones de euros (unos 108 millones de dólares) en once transferencias entre el 23 y el 25 de febrero a cuentas en el extranjero, principalmente en China, Hong Kong y Portugal.

Es natural preguntarse por qué los tesoreros no verificaron la necesidad de las transferencias. Según el decreto citado por Il Fatto, ambos estaban convencidos de que la operación era legítima, urgente y confidencial, y se sintieron obligados por el acuerdo de confidencialidad a no contactar con la alta dirección de Intesa ni de Fideuram.

Según el decreto citado por Il Fatto, el Banco BPI, en Portugal, señaló las operaciones como sospechosas, lo que llevó al descubrimiento del fraude. El verdadero director ejecutivo de Fideuram llamó entonces a Molesini para avisarle de que se estaba produciendo una estafa, y Molesini se enteró del engaño al llamar a Messina, quien confirmó que no se había puesto en contacto con él.

En marzo, Molesini renunció a la presidencia alegando motivos personales. En ese momento, Fideuram no dio más explicaciones sobre su salida. No está siendo investigado y ha declarado ante los investigadores como testigo, según Reuters y Open.

En mayo, un juez de Milán firmó un decreto de embargo que congeló más de 13 millones de euros en un banco portugués, informó ANSA. Unos 42 millones de euros enviados al Bank of China ya habían sido bloqueados y devueltos. Las fuentes de Reuters indicaron que la cooperación entre las autoridades de China, Portugal e Italia permitió recuperar aproximadamente 53 millones de los 95 millones de euros. ANSA, citando el decreto, afirmó que aún faltan 39,5 millones de euros, mientras que Reuters y Corriere sitúan la cifra en unos 36 millones.

Según el decreto, tal como lo recoge Open, más de 36 millones de euros de los fondos desaparecidos pasaron por cuentas en Malta, luego en Luxemburgo y los Países Bajos, y por una plataforma canadiense de transferencias de dinero, antes de acabar en dos monederos de bitcoin.

Los fiscales de Milán Barbara Benzi y Alfonso Serritiello investigan el fraude con la ayuda de los Carabinieri. Las fuentes de Reuters dijeron que los autores de las llamadas usaron IA para replicar la voz del abogado, y el decreto del juez, según lo recoge ANSA, describe la voz del abogado como falsa y creada con IA.

Las autoridades aún no han informado de ninguna detención relacionada con el fraude, que permaneció oculto al público durante siete meses, pero un ciudadano israelí de 48 años ha sido puesto bajo investigación, según ANSA y Open.

Según los medios italianos, el israelí, que trabaja en informática y podría estar usando una identidad falsa, es sospechoso de fraude agravado y de suplantación de identidad, junto con otras personas aún sin identificar.

ANSA describió al hombre como uno de los miembros de la red. Open informó de que casi 4 millones de euros del dinero robado, convertidos en criptomonedas, acabaron en su poder.

Intesa Sanpaolo y Fideuram declinaron hacer comentarios ante Reuters.